El Plan del Color del Sector de "Ciutat Vella", consistió en el análisis de las constantes constructivas desde el S. XVI
al S. XIX: sus técnicas de acabado, composición, colores, patologias acumuladas y ornamentación. De todo este amplio período
se estudiaron detalladamente los esgrafiados, mayoritariamente barrocos del S. XVIII.
A partir del censo que de ellos realizó en 1910 el historiador Ramon Nonat Comas y del catálogo municipal, se estableció una
revisión selectiva en función de su interés histórico-artístico y el nivel de intervención recomendado (conservación
científica, rehabilitación, documentación o restitución).
Se realizó el primer estudio iconográfico y cronológico de todos los tipos de estucos esgrafiados (de geométricos a
figurativos). El resultado permitió determinar las técnicas originales, su paleta cromática y los procesos de restauración
posibles. El programa "Raphael" 1997-1999 para la "Recuperación de Esgrafiados Barrocos" permitió contrastar estos
conocimientos con otras ciudades europeas e introducir criterios de restauración científica.
El resto de técnicas de revestimiento (terracotas, simulaciones arquitectónicas, pinturas murales, "trompe-l'oeil" o
simples encalados) fueron censados y analizados cromáticamente.