A raíz de un concurso público, la Oficina de Rehabilitación del Ayuntamiento de Málaga y el Instituto Municipal
de la Vivienda, nos encargaron diferentes trabajos en su paisaje urbano: Plan del Color, propuestas para calles singulares y
consultoría técnica a la rehabilitación de fachadas.
Bajo el tópico andalusí de los tradicionales encalados, redescubrimos unos muros pintados al fresco al gusto
barroco, coloristas y artísticos aun por restaurar. El reto que ello planteó a los servicios municipales, obligó a la
mapificación de la base de datos, re-catalogación monumental e incorporación de nuevos restauradores a muchas obras.
La revitalización del Centro Histórico de Málaga empezó por entonces, siendo merecedora del Premio de Buenas
Prácticas Urbanas de la Unesco en 1998.
Se dedujeron los pigmentos históricos de unas ordenanzas medievales que regulaban los colores en función del
tipo de construcción y los materiales a emplear. Denominaciones como albayalde, cardenillo o prieto tuvieron su contratipado.
A cada periodo histórico y tipología arquitectónica, del S. XVI al XX, se le asignaron sus combinaciones cromáticas y descripción
de procesos de rehabilitación más adecuados.