Gracias a la iniciativa del gobierno de la ciudad autónoma de Melilla, a través de la Empresa Municipal de la
Vivienda y el Suelo, tuvimos la oportunidad de trabajar en una de las ciudades con más amplio repertorio "art-nouveau" que
conocemos. En un enclave privilegiado, fusión comercial y de culturas, se puede contemplar la evolución de la arquitectura de
la primera mitad del S. XX: historicismo, modernismo, art-decó, regionalismo y racionalismo.
En ello tuvo gran responsabilidad el arquitecto municipal Enrique Nieto. Natural de Barcelona, entre 1929 y 1948
además de dirigir el urbanismo municipal realizó más de quinientas obras: residenciales o monumentalistas, ornamentadas o
aerodinámicas, satisfaciendo siempre a la burguesía local. Desde la Ciudad Vieja amurallada al Ensanche, merece la pena ser
estudiada con respeto y atención.
Se realizó la revisión del catálogo municipal, de los archivos y el censo de las fachadas y dedujimos los
materiales, texturas y colores de su amplio repertorio arquitectónico. Los artífices de sus ornamentos
moldeados en piedra artificial, estucos esgrafiados y bruñidos, trabajos en forja, vitrales, etc. son el fruto de empresarios
peninsulares y artesanos marroquíes.
La paleta cromática en azules, nacarados, o amarillos son exclusivos de su enclave e idiosincrasia.