Como desarrollo del Plan Especial del Casco Histórico de Toledo, que establecía la necesidad de redactar un
Plan del Color, se convocó un concurso público, en enero del 2002. A finales del año presentamos nuestro trabajo.
Las sobreposiciones arquitectónicas han sido una constante en esta península encorsetada por el Tajo. Esto ha
motivado que las edificaciones atesoren en sus revestimientos gran número de estratos. Conscientes de ello empezamos por censar
las 2.500 edificaciones y seleccionar las no afectadas por derribo de sus revocos. Establecimos así, los modelos de la evolución
de las fachadas desde el S. X al XX contando con sus mestizajes y excepciones a la regla.
La metodología de la arqueología vertical aplicada a la clasificación de los distintos aparejos y revocos del
muro toledano, permitió determinar el grado de restauración de cada fachada según su representatividad y estado de conservación.
Este mismo procedimiento lo seguimos aplicando como soporte a los yacimientos arqueológicos de la ciudad, ya que la
caracterización de los morteros permite su datación comparada.
La paleta cromática de Toledo es especialmente rica (granate, almazarrón, naranja, amarillo, etc.) pero aún más
en combinaciones de colores (simulaciones arquitectónicas). Además, al incorporar rejuntados y verdugadas de la mampostería,
la uniformidad es imposible en esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad. Nuestro esfuerzo y el del Consorcio de Toledo,
se vió recompensado por lo mucho aprendido y el Premio "Real Fundación de Toledo" del año 2003.